mi nunca jamás

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    Se abre el telón

    por Se el 28 de Junio de 2009 en La vida de Leo

    … y aparecen seis niños con seis barquitos, dos silletas, una seño, un decorado marino y un montón de lágrimas.
    Se cierra el telón
    ¿Cómo se llama la película?
    … Rebelión a bordo!!!

    Bueno, la verdad es que he exagerado un poquito y allí el único que lloraba era yo invertir en acciones de Alibaba en España. Normal, era el más pequeño.
    Pero empecemos por el principio, que es por donde normalmente se empieza.
    El pasado viernes tuvo lugar la fiesta de fin de curso de mi guarde. Paradójico, porque el curso no acaba hasta el 31 de julio y sólo hay vacaciones en agosto. Pero al parecer es así cada año y yo como soy novato y muy discreto (excepto para llorar) no quise objetar nada.

    Cuando me comentaron esto de la fiesta pensé, ah, genial, globos, gusanitos, juegos… me lo voy a pasar pipa. Pero después me enteré que esta no era una fiesta al uso, que era más bien un festival y… que tendría que actuar ante todos los papás!!! Vamos a ver, recordáis que aunque casi niño sigo siendo un bebé? Ya me vais a subir a un escenario? Pero si soy incapaz de mantenerme de pie sin estar agarrado a nada y no se cantar, ni bailar, ni recitar poesía, ni nada de eso!!! Desde luego, esto me suena a explotación artística infantil. Así empezó el pobre de Michael Jackson y mirad cómo ha acabado el hombre. Mamá dice que soy un exagerado, pero claro, es que ella se moría de ganas por verme frente al público. Y total para qué, para que luego se pusiera a llorar como una magdalena Acciones de Alibaba. Ella dice que era de la emoción y el orgullo de ver a su retoño tan guapo y tan gracioso. Menos mal, porque yo pensaba que lloraba por lo mal que lo había hecho.
    Pues a todo esto el equipo creativo decidió que los más peques de la guarde “bailaríamos” una canción que se llama “El barquito de cáscara de nuez”. Y allí que nos plantaron vestidos de marineritos y con nuestro respectivo barquito que por temas logísticos que todos entenderéis era de cartón en lugar de cáscara de nuez. A mí me sentaron en una silleta con la dichosa nave tapándome la cara y claro, no tardé ni cinco segundos en ponerme a llorar. Yo lloraba y lloraba mientras mis compañeros de clase permanecían inmóviles ante el numeroso público. Jo, parecían estatuas. Así que mi seño decidió cogerme en brazos y una vez me vi liberado del buque y siendo el centro de atención se acabaron las lágrimas Plataforma de negociación de ETFs en España. Fue un debut algo accidentado, lo sé, pero ya veréis que el año que viene lo hago muchísimo mejor. Entonces seguramente ya podré hablar y espero que no se me olvide ese día recordarle a mami que se lleve cinco o seis paquetes de pañuelos.

    No puedo poneros ninguna foto en el escenario por no sé qué cuestión de la privacidad de los demás niños que dice mamá que hay que respetarla, pero sí os dejo algunas tras mi brillante actuación.

    Y ahora perdonadme pero voy a echarme una siestecilla. Esos parásitos llamados mocos me persiguen incluso en verano y no me han dejado dormir en toda la noche. Quizás sueñe con mi debut en Broadway!!!

    Debut

    Leo melenas

    por Se el 25 de Junio de 2009 en La vida de Leo

    Espero que mi tito Alfonso no se moleste porque le haya tomado prestado su apodo de la infancia, cuando familiarmente era conocido como “Alfonso melenas, el terror de las nenas”. Y todo gracias a su encanto, ingenio y una preciosa cabellera negra. Lo primero me lo creo, pero lo de la cabellera… pruebas, necesito pruebas. Porque yo desde que lo conozco pelo lo que se dice mucho pelo no le he visto en la cabeza. Más bien tiene un look pelón, como el mío.

    ¿Como el mío?

    Perdón, quería decir como el mío… antes!!! Porque aunque en las preciosas fotos que os pongo no se aprecie ya tengo un montón de pelo. Lo que pasa es que es muy fino y clarito, por eso no se nota mucho. Pero pelo es, os lo digo yo. ¿Y de donde ha salido? Os preguntaréis. Muy fácil. Esta es mi teoría.

    El pelo es como la energía, que es constante en el universo: no se crea ni se destruye, simplemente se transforma. Muchos bebés nacemos pelones, pero evidentemente así no nos podemos quedar toda la vida. Sobre todo si eres niña y tu mamá no hace más que comparte accesorios para el pelo de la infinidad de accesorios para el pelo que hay hoy en día para las niñas. Dónde los iba a poner si no.

    Pero para que a nosotros nos crezca la cabellera a otros se les tiene que despoblar. Y recalco lo de otros, en masculino. Es ese momento crítico de la edad adulta (al que yo desgraciadamente seguro llegaré) en que comienzas a quedarte calvo y buscas remedio en implantes a lo José Bono, peluquines de dudoso gusto y sprays camufladores. Aunque en realidad sólo haya una solución que frena la caída del cabello, el suelo (chiste de mi papá). Resignación, eso es lo más eficaz y barato en estos casos. Así que mientras unos lloran por su melena perdida otros, los bebés, reimos felices de ver poblarse nuestra cabecita.

    Y así queda demostrada mi teoría de la conservación de pelo en el universo.

    Volviendo al tema de los accesorios de pelo. Yo sé que mi mamá quería que yo fuera una niña, más que nada porque ellas son mucho más fashion que nosotros. A ellas las puedes vestir con trajecitos de flores, ponerle pincitas y lazos, medias de colores… La ropa de niño es mucho más aburrida, cuando no les da por hacer pantalones de camuflaje de la talla 12. Vamos a ver, señores de la industria de la moda, que somos bebés, que vale que la guardería es un poco una jungla pero de ahí a ir vestidos como Rambo… Así que mami desesperada opta por pantalones monocolor y camisetas lo menos gamberras posible. Dice que ya tendré tiempo de ir hecho un desastre cuando tenga la edad del pavo. La verdad es que a pesar de todo suelo ir vestido bastante moderno, incluso voy enseñando el pañal por encima del pantalón. Bueno, mis pañales son Dodot, no de Calvin Klein, pero lo que faltaba, que con el ritmo con que los gasto encima fueran de marca. Salvo por ese tema de la ropa ahora se alegra de que no fuera una niña porque piensa en cómo lo haría todos los días para peinarme yo que no me estoy quieto ni debajo del agua. Sería misión imposible y siempre iría con pelo de loca.

    Así que mejor así, niño y pelón. Ah no, me olvidaba otra vez, pelón ya… no!!!

    Leo Melenas

    Nota para la tripulación de “La Perla Negra”: id buscando otra forma de llamar al ex-peloncete ;)

    El número once

    por Se el 23 de Junio de 2009 en La vida de Leo

    Esta mañana cuando mamá se ha levantado para ir a trabajar se ha acercado a mi cuna, me ha dado un besito y me ha dicho, felicidades tesoro. Yo, que dormía feliz como un regaliz pensaba que estaba soñando así que he buscado mi chupe a tientas, me lo he puesto y me he dado media vuelta para seguir disfrutando de ese último ratito de sueño que yo no sé por qué pero es el más placentero.

    Sin embargo cuando me he despertado (lo cual no sólo supone abrir los ojos) y he recordado qué día era me he dicho, no Leo, no ha sido un sueño. Es que es día 23, es tu cumplemés!!! El número once ni más ni menos, el último antes de empezar a contar mi edad en años, qué ilusión.

    Once meses han pasado desde que vine al mundo. Once meses que parecen enormemente lejanos en el tiempo y en los que ha sucedido tanto y tan deprisa que a veces cuesta recordar. Menos mal que para eso está este blog, para que nunca olvide, entre otras cosas, los grandes logros de mi primer año de vida. Cosas como cuando conseguí sostener mi cabezota, darme la vuelta, sentarme solito, ponerme de pie o gatear. Mis primeros sonidos o mis primeras sonrisas. Incluso la primera (y afortunadamente única hasta ahora) vez que me caí de la cama. El día que me salieron mis dientitos de ratón, que dije maaaaaaaaaa maaaaaaaaaa (ayer!!!) o adiós, adiós con la manita. Esto… ah no, que aún no digo el dichoso adiós. Bueno, tantas y tantas cosas gracias a las cuales ahora ya soy un niñito devorador de helado de vainilla y gazpacho que da sus primeros pasos (pocos, en brazos se va mucho mejor), al que están a punto de salirle las dos paletas de arriba y que poco tiene que ver con el bebé que cumplió uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve y diez meses diez. Porque para los adultos 30 días, 4 semanas, 1 mes, apenas es nada, el tiempo que trascurre entre recibo y recibo de la hipoteca, un suspiro. Pero para nosotros los bebés es mucho tiempo y de ahí que lo celebremos con tanto entusiasmo. Y con más motivo cuando, como es mi caso hoy, es el último antes del año.

    Hoy me lo voy a pasar en grande, lo tengo decidido.

    Os espero el 23 de julio para celebrar mi no-cumplemés. Porque ese día festejaremos… mi cumpleaños!!!

    Bueno, os espero siempre, que voy a seguir escribiendo ;)

    11 meses

    En mi cuna

    por Se el 19 de Junio de 2009 en La vida de Leo

    Hace más o menos un año mis papás se afanaban por tener preparados todos los cachivaches que acompañan la llegada de un bebé: la ropa diminuta, los biberones, la bañera, el carrito de paseo, la cuna…  todo ello sin apenas sospechar que una vez que hiciera acto de presencia la mayoría de las cosas que con tanta ilusión habían comprado no servirían para nada.

    Ejemplo nº 1: Los biberones. Ni para le agua los quería. La teti de mamá era todo lo que yo necesitaba para estar bien alimentado. E hidratado.
    Ejemplo nº 2: El capazo. Tres semanas duró mi estancia en esa especie de ataúd con ruedas hipercaluroso donde no podía cotillear nada más que el cielo azul y las cabezas que se asomaban a decirme gu-gu-gu, ago-ago-ago. Lo mío era el huevito, dónde va a parar.
    Ejemplo nº 3: La cuna. Desde bien pequeño sufría lo que he denominado el “efecto fakhir”. Mi cuna era como una tabla de clavos afilados y cada vez que me tumbaban en ella… buaaaaaaaa!!!

    Yo quería dormir con mamá, entendedlo, nueve meses pegadito a ella y ahora de golpe y porrazo querían separarnos. Un poco de piedad, por favor. Y de sentido común. Menos mal que ella supo entenderme y me cedió su pecho para dormir en él digamos… bastante tiempo? Cuando ya su espalda se resentía por mi peso pasé de dormir “sobre” a dormir ” junto a” ella, motivo por el cual mi papá se vio obligado a exiliarse a otra habitación. Porque aunque los bebés somos pequeños de tamaño marcamos muy bien nuestro territorio. Y yo decidí que la cama de mis papás sería MI territorio. Hala, ahí invadiendo, como si fuera Alemania.

    Pero llega un momento en la vida de uno que se cansa de estar en sitio ajeno, que va creciendo y demandando más independencia. Mi sueño además ha madurado y ahora mis ciclos son mucho más largos que al principio cuando me despertaba cada media hora. Ya no necesito (tanto) dormir pegadito a mamá, de modo que de forma natural y lo que es más importante, sin lágrimas de por medio, he conseguido buscar a Morfeo donde se supone que debe hacerlo un bebé: en su cuna.

    La verdad es que el cambio ya se imponía. Por un lado yo puedo girar y girar sin miedo a caerme, poner la cabeza en los pies, atravesarme… es que me muevo mucho mientras duermo. Además mamá puede dejar de dormir momificada por miedo a despertarme (que mi sueño es aún bastante ligero) y papá ha vuelto del exilio regresando al país del aire acondicionado. Así que creo que todos hemos salido ganando con el cambio. El próximo paso será trasladarme a mi propia habitación pero para eso creo que aún queda bastante tiempo y esperemos que, como ahora, ninguna lágrima.

    Sé que para ilustrar este post lo más adecuado sería poner una foto mía durmiendo en mi cuna pero como ya os he enseñado varias mías sobando y no quiero que penséis que soy un vago os voy a plantar otra que mi mamá dice que le gusta mucho. Claro, como a ti no te han cortado la cabeza…

    En fin. Madres.

    Mayor

    Summertime

    por Se el 16 de Junio de 2009 en La vida de Leo

    Llegó. De la noche a la mañana, como casi siempre sucede por aquí.

    ¡¡¡ Verano !!!

    Aunque aún falten unos días para su entrada oficial como estación las chicharras ya dan fe de las altas temperaturas que estamos padeciendo aquí en mitad del secano de Jaén. Qué digo altas, altísimas.
    Madre mía, yo ya no me acordaba de esto: dormirme y sudar como un pollico, salir a la calle y sudar como un pollico. Respirar y sudar como un pollico!!! Yo que en diez meses de vida no había probado el agua y ahora me bebo las botellitas que da miedo (luego juego con ellas, claro). Y es que o lo hago así o me deshidrato. No bromeo.
    Lo bueno es que ya no tenemos que andar con la ropa en plan cebolla. Ahora el modelo básico es el más fresquito que hay, el pañal. Y porque aún no puedo quitármelo y andar por ahí como Dios me trajo al mundo. Especifico, como Beatriz me trajo al mundo. No le vamos ahora a quitar mérito a la muchacha tan bien que lo hizo aquella calurosa tarde de julio, faltaría más.
    Ahora podemos estar en la calle hasta bien tarde. Especifico otra vez. Ahora SOLO se puede estar en la calle cuando es bien tarde. Es otra de las cosas del verano, la gente se vuelve noctámbula. Porque se dedican a comer helados y granizadas y no a chupar sangre que sino me preocuparía… uy, qué miedito.
    Ya sabéis que yo soy un bebé muy observador. Pues bien, desde hace tiempo me he fijado en que la gente suspiraba porque el frío acabara. A ver si llega ya el verano, decían. Pues ahora que ha llegado todo el mundo se queja, ay madre mía qué calor, dicen. Yo no me lo explico, es que la gente no está contenta con nada? Hombre, está claro que lo suyo es un clima como el de las Canarias, templadito todo el año, pero como todo no se puede tener habrá que conformarse con lo que uno tiene. Y si a uno le ha tocado nacer entre olivares y chicharras, pues se acostumbra y punto. Afortunadamente nos echan una manita el aire acondicionado y… la piscina!!!
    Jejeje, que ya me la han llenado de agua!!! Llenado y rellenado, he de confesar, porque de tanto moverme no hacía más que echar agua fuera. Ahora boca arriba, luego boca abajo, que si me siento y cojo las estrellitas, que si me hago unos largos… lo que pude disfrutar. Y mientras mis papás pasando envidia porque ellos son muy grandes y no caben. Ah, se siente. Vosotros a grabar y a echar fotos que es lo vuestro. Y a rellenarme la piscina otra vez, venga. Que yo ecológico ya sabéis que soy pero cuando se trata de refrescarme me vuelvo un derrochón. Pero entendedlo y apiadaos de mí, por favor, es que hace mucho calor!!!

    P.D. Quien piense que el verano y los mocos son incompatibles, está muy equivocado :(

    Vuela, vuela, pajarito

    por Se el 11 de Junio de 2009 en La vida de Leo

    Van por el cielo. Deprisa deprisa mueven sus alas. A veces planean y se dejan llevar por las corrientes de aire… o por mi vieja amiga la gravedad. Yo he intentado alzar el vuelo moviendo así de deprisa mis rechonchos bracitos, pero no ha habido manera.

    Sólo ellos pueden.
    Sólo ellos saben…
    volar.

    Hace un par de semanas los descubrí. Pajaritos que revolotean en el cielo con un sonido inconfundible: pío, pío, pío, que con cada atardecer salen de sus nidos y van en busca de alimento para sus polluelos. Me encanta observarlos, seguir su vuelo con la mirada. No sé ubicar demasiado bien mis orejas, o mi boca, pero si me preguntas dónde están los pipis allá que levanto mi cabecita a buscarlos, momento que por otra parte mi mamá aprovecha para quitarme la pelusilla de los pliegues del cuello. Sí, sí, pelusilla. En el cuello. No me digáis que soy el único al que le pasa porque no me lo creo.

    Pues ahí están mis amigos los pajaritos, vuela que te vuela en el cielo azul. La verdad es que últimamente estoy descubriendo un montón de cosas que me tienen fascinado y que son capaces de centrar mi atención durante por lo menos un minuto. Y eso para un bebé inquieto como yo ya es mucho.

    Me obsesionan las luces, pero bueno eso ya os lo conté aquí. Desde entonces he perfeccionado mucho la técnica del encendido-apagado. Soy un monstruo, un monstruo iluminado, claro. Pero hay otras que no consigo entender demasiado y cuyo funcionamiento aún desconozco. Son las luces de los coches. Veo uno y allá que voy a buscar las luces. Esas blancas están bien pero cuando las naranjitas comienzan a parpadear… wow, qué chulada!!! Hasta tenso y todo me pongo del nervio que me entra. Cada día acompaño a mamá a encerrar su coche en la cochera con mi abuelo o mi papá y cada día es la misma rutina. Lo guarda y le da a todas las luces. Qué momento.

    También me entretengo un buen rato si echo mano a un zapato con velcro. Abrir, cerrar. Abrir, cerrar. Y cada vez que abro ese ruidito característico. Es muy divertido. O viendo jugar a los niños mayores a la pelota, aunque mamá no me deja acercarme mucho porque dice que son unos cafrecillos y no tienen cuidado con los bebés que estamos alrededor. Y es que más de un día hemos estado a punto de ser víctimas de un pelotazo. Qué poco civismo tienen algunos.

    Pero lo que se lleva la palma del entretenimiento, con lo que me puedo pasar media hora tranquilamente sin enterarme es con una botella de agua. Así de simple. He jugado con garrafas de y con botellas grandes, aunque mis favoritas son las pequeñas, las que uso yo para beber vamos. Cada vez que salimos de paseo mamá hace repaso mental. A ver, llevamos pañales, toallitas, chupetes, ropa limpia… está todo. ¿Todo? No, falta la botella de agua!!! Uf, menos mal que se ha acordado…

    Ya veis, un post más, una muestra más, de que un bebé no necesita grandes cosas para entretenerse. Bastan unos pájaros, unas luces, unos zapatos, un balón o una botella. Y luego dicen que los bebés salimos caros…

    Pajaritos

    Mamá Hyde

    por Se el 08 de Junio de 2009 en La vida de Leo

    Mi mamá es una mamá genial.
    Me hace volar lanzándome por el aire, se monta conmigo en los columpios, me lleva de paseo, me da galletas y gusanitos, me deja que le dé mordisquitos en el hombro y no se enfada porque aún no sepa decir adiós, adiós con la manita ni porque le arranque hojas a sus plantas.
    Sin embargo también tiene un lado oscuro. Es como si esa mami dulce y cariñosa que tanto me quiere de pronto se convirtiera en Miss Hyde, en la peor de mis pesadillas.

    Mi mamá es una suplantadora de identidad

    Más concretamente de la mía. Ella cree que desconozco por completo este aspecto de su personalidad pero la verdad es que soy perfectamente consciente. En sus ratos libres mamá se dedica a ir escribiendo por ahí cositas usando mi bonito nombre como si fuera el autor. Evidentemente ella misma se delata porque por mucho que lo intenta esos comentarios nunca alcanzan la calidad literaria de este blog. Lo peor es que utiliza tan asiduamente esta técnica que vosotros, los que estáis al otro lado del ordenador, seguramente ya dudéis si realmente soy yo el que escribe aquí o es ella suplantando mi identidad. La cosa ha llegado a tal punto que hasta los premios bloggers se los dan a ella, ¡¡¡ no a mí !!!
    Horrorizado me tiene este hecho. Así que quede bien claro para evitar futuras confusiones: el que escribe este blog de principio a fin soy YO, LEO.
    Aclarado esto, os diré que como a la pobre le hace ilusión os voy a poner los premios que le dio Lu, la mamá de Anacé y Ale.

    Premios

    Y por si esto no fuera suficiente luego llegó Patry, la mamá de mi medio paisana Alba y le dio otro premio por escribir un blog “femenino e inteligente”. Vamos a ver, lo de inteligente vale, pero lo de femenino… no hemos quedado en que escribo yo? Que soy un niñoooooooooo!!! Pero bueno, lo incluyo también porque viene con unas instrucciones muy divertidas. Hay que escribir un cuento, poema, poesía, relato… que incluyan específicamente las palabras: VIDA, AMOR, LITERATURA, SEXO, VIAJE Y CINE. Así que le dije a mami: venga lista, tú que eres tan lista, a ver si te atreves con esto…

    tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac…

    Media hora estuvo delante del portátil y nada. La musa, decía, que le había abandonado. Ja, que no escribes tan bien como yo mami, reconócelo. Anda venga, te voy a echar una manita de las regordetas mías, pero sólo esta vez y porque te quiero mucho.

    Érase una vez un bebé casi niño llamado Leo.

    Leo vino al mundo una calurosa tarde de verano entre risas y alboroto. Y acto seguido pidió un ordenador. Quería plasmar para no olvidar nunca cada segundo de la VIDA que acababa de empezar. Todo el mundo decía que siendo tan pequeño no podría dominar el arte de la LITERATURA, ni siquiera de la cibernética, pero ahí estaba él, dispuesto a seguir adelante. Creó un blog que pronto dio la vuelta al mundo y tan famoso se hizo que incluso los mejores directores de CINE de Hollywood se pusieron en contacto con él para llevar su historia a la gran pantalla. Scorsese, Spielberg, Coppola, Allen, Stone, los Cohen… todos, absolutamente todos querían trabajar con el pequeño genio.

    La mamá y representante del artista siempre decía lo mismo: ustedes entréguenme sus guiones que ya los estudiaremos. Pero eso sí, que no haya ninguna escena de SEXO que mi representado e hijo aún no tiene edad para esas cosas. Y además sepan ustedes que la película habrá de rodarse íntegramente en Jaén porque Don Leo hasta que no tenga su dentadura completa no hará ningún VIAJE transoceánico.

    Finalmente ningún guión los convenció porque ya se sabe que cuando las palabras se convierten en imágenes pierden gran parte de su esencia. Y el pequeño Leo no quería eso. El deseaba que su blog siguiera siendo su lugar especial, su nunca jamás, ese sitio en el que nunca crecería y siempre viviría rodeado del AMOR de todos sus amigos.

    Lástima, porque el cartel había quedado de escándalo…

    Leo films

    Gracias Lu.
    Gracias Patry.

    Blog verde

    por Se el 05 de Junio de 2009 en La vida de Leo

    Esta mañana mamá y yo mantuvimos la siguiente conversación:

    Mamá: ¿Leo, sabes que hoy hay que vestirse de verde?
    Yo: Ah, pues vale. La verdad es que como a mí cualquier color me sienta bien… ¿Qué me pongo entonces, la camiseta verde del gorila?
    Mamá: Ay, qué gracioso, es una forma de hablar hijo, lo decía figuradamente.
    Yo: Ah, pues vale. Entonces ¿qué me pongo, figuradamente hablando?
    Mamá: Que no Leo, lo decía porque hoy es el Día Mundial del Medio Ambiente y hay que celebrarlo.
    Yo: Jo, pues habla con propiedad mamá, desde luego mira que eres retorcida…

    Fin de la conversación.

    Luego mamá se ha centrado y me ha explicado que como (teóricamente) las ciencias ambientales son su profesión, que siempre se acuerda de este día y quiere que yo no sólo sepa de su existencia, sino que desde muy chiquitito aprenda a cuidar y respetar nuestro entorno. Será más adelante, digo yo, porque lo que es ahora no soy precisamente un ejemplo de ecologismo que digamos.

    A saber.

    - Los bebés generamos enormes cantidades de residuos (bastante apestosos por cierto) con nuestros pañales y toallitas.
    - Nos manchamos un montón, con el consiguiente gasto de agua y detergente.
    - En verano hay que mantenernos fresquitos y en invierno bien calientes, lo que supone un gasto considerable de energía (amén de la que se consume cuando a uno le da por ir encendiendo yapagando las luces de casa con sus deditos regordetes…).

    Total, que somos unos contamimalos de aupa. Pero bueno, esto ha de cambiar algún día. Yo de momento algo contribuyo y ya sé que los tarros de potitos hay que tirarlos al contenedor del vidrio y los de natillas al de envases. Todo sea por el reciclaje. Ah, y voy a todos sitios en mi carrito o en brazos, con lo que combustible consumo poco. Para que luego digáis.

    Mamá dice que le da mucha pena pensar que quizás cuando yo sea mayor el planeta esté ya en fase crítica y que hayan desaparecido de la naturaleza lugares y especies únicos que ya nunca se podrán recuperar. Por eso insiste en que hará todo lo posible para que yo pueda disfrutarlo como lo ha hecho ella. Y antes de ella sus padres, y antes, los padres de sus padres, porque como alguien dijo una vez…

    La Tierra no es un regalo de nuestros padres.

    Es un préstamo de nuestros hijos.

    Así que papis del mundo, a ponerse las pilas que queremos este sitio tal y como os lo encontrasteis, entendido? Y si puede ser, mejor!!!

    Al final no me he resistido y me he puesto la camiseta verde del gorila. Ya os lo dije, todo me sienta fenomenal ;)

    Día Mundial del MA

    Calle Nueva

    por Se el 03 de Junio de 2009 en La vida de Leo

    La calle Nueva es una de las más importantes y transitadas de mi pueblo. Es la “Gran Vía” de la Torre. En ella se encuentra el mercado, correos, varios bancos y un montón de establecimientos comerciales, entre ellos tres tiendas tres de todo a 100. A 100 qué, le pregunté yo a mamá? A 100 pesetas hijo. Y suspiró. Suspiró porque dice que yo no he conocido la peseta, que por lo visto era la moneda que había aquí hasta que nos juntamos con unos cuantos primos europeos y el euro pasó a ser la moneda oficial. Desde entonces todo va mal, dice. A veces habla como si tuviera 60 años mi madre… Pues esas tiendas conservan el nombre simbólico, aunque ahora en realidad son de (casi) todo a 1 euro. Ya veis, lo del cambio fue un negocio redondo. Una idea brillante.

    Y otro de ideas geniales fue que el le puso el nombre a la calle, que desde luego se lució. Porque vamos, digo yo que sería “nueva” hará como tres o cuatro siglos, cuando se construyeron las primeras casas que conformarían la calle. Pero al segundo día de eso de nueva ya tenía poco (y más entonces, con cacas de caballo y ausencia de saneamiento…). Ahora podríamos llamarla “re-nueva” porque hace unos años la arreglaron con nuevos acerados, nuevo pavimento, unos banquitos para que descansen los peatones de mayor edad, unos macetones con arbolitos que tardaron en secarse cero coma dos… y unos bolardos, que son unos palos metálicos que por lo visto se ponen para evitar que los vehículos de cuatro ruedas aparquen interrumpiendo el tráfico. Esta definición no incluye a los carritos de bebé, por supuesto.

    Con mi carrito precisamente es como paso yo cada mañana por la calle Nueva para ir a la guarde. Y para volver de ella. Y cuando por la tarde salgo a pasear o comprar con mamá, también. Y cada vez que nos acercamos y distingo esos palos metálicos a lo lejos… uf, ya me entra el nervio. TODOS, absolutamente TODOS los tengo que tocar. Extiendo mi manita y voy contando mentalmente: uno, dos, tres… nueve… dieciséis… Mis papás ya se lo toman con filosofía y ralentizan la conducción de mi carrito para que yo pueda cumplir mi misión. Mamá  más de una vez se ha comido un bolardo o una farola por acercarme tanto (mamá que te quito el carnet…) y yo casi que me quedo sin brazo. Que no os lo creéis? Pues dentro vídeo.

    Desafiando la gravedad

    por Se el 02 de Junio de 2009 en La vida de Leo

    La gravedad es eso que hace que caminemos pegados al suelo y que las señoras maldicen cuando comienzan a hacerse mayores.

    Newton, aparte de ser el señor que da título al Baby Einstein de las formas, fue quien la descubrió gracias a una manzana. Qué cosa más tonta y más simple, verdad? Una manzana!

    Dicen que es una fuerza que hace que todo lo que sube vuelva a bajar. Y yo me pregunto… ¿y qué ocurre con todo lo que baja? ¿vuelve a subir? Normalmente no. Peeeeeero (siempre hay un pero) yo, inquieto bebé, me he propuesto nuevamente desafiar las leyes de la física y he descubierto que se puede ir en su contra. Es decir, que todo lo que baja, también puede subir.
    No he desarrollado ningún poder telepático especial, ya me gustaría a mí. Para mi experimento científico sólo he necesitado varios objetos irrompibles y un adulto. Las pruebas (cualquier estudio que se precie necesita de varias comprobaciones) se han llevado a cabo de la siguiente manera:

    1. Situamos al bebé, en este caso yo mismo, en un lugar elevado.
    2. Lo hacemos acompañar de un adulto, no vaya a ser que se caiga y la liemos.
    3. Proporcionamos al sujeto en cuestión (recordemos, yo) un objeto, preferiblemente de plástico y colores llamativos.
    4. Observamos cómo lo estudia detenidamente y cómo, tras haber calculado mentalmente la fuerza necesaria, lo arroja al vacío.
    5. El objeto cae, quedando inmóvil en el suelo.
    6. El adulto, flexionando sus extremidades inferiores si lo hace bien o doblando la espalda si lo hace mal, recoge el objeto y se lo vuelve a dar al sujeto-bebé, llegando nuevamente al punto 3. El ciclo puede repetirse cuantas veces quiera el adulto, que normalmente se cansa mucho antes que el bebé.

    Con lo cual queda demostrado que la gravedad se puede vencer. Yupi, otro descubrimiento, qué contento estoy!!!

    Animo a todos mis amigos bebés a practicar este experimento, es muy divertido. Aunque eso sí, mejor se buscan un adulto con ganas de hacer ejercicio ;)

    Y después de tanto trabajar la mente y el cuerpo nada mejor que dormir un poquito…
    Descansando

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