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    Mayo de 2009

    Madrid

    30 de Mayo de 2009 en La vida de Leo

    Sé que algunos de vosotros me habéis echado de menos, que os ha extrañado que desapareciera durante tantos días de este rinconcito de la red.

    ¿Se habrá quedado sin ordenador?
    ¿Le habrá abandonado la inspiración?
    ¿Estará de huelga de brazos caídos?

    Negativo, negativo y negativo.

    La razón que me ha tenido alejado estos días tiene nombre propio y da título a este post. Sí, a mis 10 meses de vida (¡por fin!) he hecho mi primer viaje allende Despeñaperros. No ha sido un viaje de placer propiamente dicho, aunque yo lo he disfrutado un montón. No hemos ido de tiendas, ni hemos visitado ningún museo, ni tan siquiera hemos ido al zoo. Digamos que más bien ha sido una visita “médica”. Pero tranquilos, que yo estoy bien, eh? Lo que pasa es que mi tita estaba un poquito malita y un médico con mascarilla y bisturí la curó. Le dieron muchos puntos, pero creo que no son de los que se canjean por regalos, así que no está muy contenta que digamos en ese sentido. Pero todo salió bien. Yo creo que fue porque mis dos primos y yo le llevamos mucha suerte y enormes dosis de energía (positiva) infantil. También llevamos el caos que normalmente nos acompaña a su casa, la cual sufrió sin nosotros quererlo algunos desperfectos. Nada grave. Unas manchas de cera roja en la tapicería azul, unos cristales llenitos de huellas de bebé (mea culpa), alguna planta mutilada… ya sabéis, cosas que pasan. Cosas de niños.

    Madrid es una cuidad enorme. Bueno, la verdad es que allí todo es a lo grande: las calles, los edificios, las fuentes, los jardines, los centros comerciales… Yo creo que hasta mis bibis parecían más grandes, con eso os lo digo todo.

    Hay mucha gente de muchos sitios diferentes. Un día vi un señor con un traje de colores muy llamativos y un gorrito en la cabeza. Mamá me explico que seguramente sería de algún país africano.

    También hay mucho ruido. Aviones, sirenas de policía, bomberos, ambulancias, coches para arriba, autobuses para abajo… con la paz que se respira en mi pueblo.

    Pero lo que me dejó más impresionado es la cantidad de parques infantiles que hay, oh, qué parques!!! Tenían césped, columpios para mayores, columpios para peques como yo, areneros… de todo!!! Sin duda el señor Gallardón mira más por sus chicos que la señorita alcaldesa de mi pueblo. Cuando ayer volví a mi trocito de juegos habitualmente superpoblado se me cayó el alma a los pies. Pero qué le vamos a hacer, es lo que tiene vivir en un sitio pequeño, que todo va en proporción.

    Por lo demás, un montón de nuevas experiencias que, para que quedéis bien ilustrados, os resumo en unas cuantas fotos.

    Camino de Madrid

    Metro

    Gazpacho

    Parque

    Dormir

    Este post está dedicado a Lola. Ponte buena pronto que quiero que me cojas en brazos (y mi mamá también).
    Te queremos!!!

    Bebé 10

    23 de Mayo de 2009 en La vida de Leo

    El diez es la máxima puntuación en la mayoría de sistemas de calificación.

    Cuando un examen te sale redondo, te ponen un 10.
    Si eres gimnasta y haces un ejercicio redondo, te ponen un 10 (Mamá dice que le pregunte a una tal Nadia Comaneci).
    Si eres Maradona (en sus buenos tiempos), llevas el 10.

    Y yo, hoy, me merezco un 10.
    ¿Me habré comido potito y medio en la comida? ¿Habré dormido del tirón toda la noche? ¿Acaso me he soltado a hablar o caminar? Pues no, de momento para todo eso aún me queda.
    Si me merezco un 10 es porque… ¡¡¡ hoy cumplo 10 meses !!!

    Se acabó lo de contar meses con una sóla cifra. A partir de ahora serán dos. Y oye, eso es todo un avance. Es casi una proeza. Casi como las que cada día voy consiguiendo: ponerme de pie (y no sólo mantenerme cuando me colocan en esa posición), gatear, balbucear cosas sin sentido para los oídos adultos (pero de gran trascendencia en el lenguaje de los bebés), perfeccionar la técnica del “agarring”… en fin, un montón de cosas.
    Algunas se me resisten, como lo de las palmitas y el adios, adiós. Y no será porque mis papás no me insisten, que están todo el día yéndose para ver si aprendo de una vez. O con la canción de las palmas y el perrito, por Dios qué cansinos son. Pero no os dais cuanta de que no he salido palmero? Lo mío, a juzgar muchas veces por la largura de mis uñas, es la guitarra flamenca. Otros que bailen, otros que canten y otros que hagan las dichosas palmas, que a mí dejadme a lo Paco de Lucía. Al final no me quedará más remedio que aprender, más que nada porque sino soy capaz de cometer un perricidio.
    Lo que sí hago últimamente muy pero que muy bien es pegar bocados. Sólo tengo dos minidientes, pero a mí me sobran y me bastan para ir dejando huella en los hombros y caras ajenos. No es broma, a mamá se los hinqué en la cara y hasta una herida le hice. Es que a veces me emociono de tal manera que no puedo controlarme, de la alegría e intensidad del momento, zas, bocado. Cuando lo hago mamá me dice un ¡no! muy rotundo, pero yo he decidido que todavía ¡no! voy a ser consciente de lo que esa palabra significa. Ya tendré tiempo…

    Una última cosita. Ayer tuve revisión con mi Doc 60 (por los 60 € que cuesta la visita). Como siempre estoy estupendo. Nada más verme va y me dice el cachondo, jo, cómo está Leo, está cuadrado. Yo me callé por educación, pero estuve a punto de decirle, disculpe Doc, pero yo he visto Baby Newton como cincuenta veces y sé lo que son las formas, incluido el cuadrado, y yo me asemejo más a un redondón… Menos mal que me callé porque luego mami me explicó que se refería a que estaba muy fuerte y sano. Ah, si es por eso sí.
    Báscula: 9,8 Kg (casi 10!), talla: 71,5 cm (bien). Sigo en mi línea de crecimiento.

    Tengo 10 meses. Sigo sano. Sigo fuerte. Sigo feliz. Sigo bello.

    10 meses

    Premio

    21 de Mayo de 2009 en La vida de Leo

    Existen muchas clases de premios.
    Los hay de gran prestigio internacional, como los Nobel o los Oscars, estos últimos bastante menos serios pero sin duda con mucho más glamour. Dónde va a parar.
    Los deportistas compiten por afán de superación, por alcanzar la élite, por ser mundialmente conocidos… y qué duda cabe que por hacerse con un buen talón.
    Otros premios son más sencillitos, como los que les dan a los escolares que participan en concursos de dibujo o a los que corren la carrera popular de su cuidad. Aquí el premio suele ser un trofeito, un refresco o una camiseta como mucho por participar, porque dicen que eso es lo que cuenta.
    También hay algunos bastante curiosos, como los que te dan tu peso en algún producto típico del lugar. Sobra decir cuál es aquí el producto estrella, no? Pues eso. Digamos que el afortunado tendría para freír patatas o aliñar ensaladas el resto de su vida. Y la de sus hijos, y la de los hijos de sus hijos… Bueno, eso si fuera muy gordote.
    Y luego están los ciberpremios. Esos no se enmarcan, ni se colocan en una vitrina. No se ingresan en el banco ni mucho menos se comen, pero sí que dan tanta o más satisfacción que los otros. Sabéis por qué? Pues porque te los da un amigo.
    Ayer este blog, mi blog, recibió su primer premio virtual. Casi no me lo creía cuando mamá me lo dijo. En serio, mami? Y eso por qué? Pues no sé hijo, dijo ella, será porque escribes muy bien! Ay, ay, qué ilusión me hizo. El premio en cuestión nos lo dio nuestra amiga Yolanda, que nos lee desde Perú hace ya bastante tiempo, desde que yo era pequeñito. Nos unió una postura, la de su bebé Ian y la mía que nos empeñábamos en dormir sobre nuestras mamis. Ahora él y yo somos mayores, casi unos niños, y ya no podemos dormir así, faltaría más con mis kilazos! Así que Yolanda, MUCHAS GRACIAS por pensar en nosotros, bueno, en mí, que luego mami se lleva todos los laureles y no, no, no…

    Este premio tiene su mecanismo. Hay que escribir un post.
    He aquí el post.

    Hay que mostrar el premio.
    He aquí el galardón:

    Premio

    Y también hay que elegir blogs a los cuales tú se lo darías. Uf, esto sí que va a ser difícil, porque yo se lo daría a todos mis compis, a todos. Incluso a aquellos que no están en la lista y que aún no conozco, porque puede que algún día crucemos nuestros caminos on line. Pero bueno, voy a elegir a tres, mi particular podium (sin escalones, todos al ras). Bueno, son cuatro, pero dos de ellos como si fueran uno ;) . Y premiaré a los bebés, no porque sus mamás no se lo merezcan, pero es que sin ellos ninguno de esos blogs tendrían sentido. Ellas podrían escribir sobre moda, o recetas de cocina o sobre lo divino y lo humano, pero sin duda no sería tan divertido. Ellos, los niños, son la mejor de las musas. Así que por ser una fuente de inspiración constante premio (que me enrollo) a:

    - ER y Emanuel, por tener a LA supermami que todo lo puede y gracias a la cual conocimos a tanta gente alrededor del mundo.

    - Laia y Àlex, porque siempre tienen unas palabras para mí y hacen que parezca tremendamente fácil para su mamá Karina tener dos niños tan pequeños y no morir en el intento.

    - A mi ex astronauta preferida, a Nikita, por asombrarnos con su precocidad, por su sonrisa y sobre todo por ser la razón para que su mamá Laura siga luchando.

    Y mención de honor por supuesto a Ian, ojalá algún día como dice tu mamá podamos conocernos.

    Y todos los demás, Emma, Aitana, Francisco, Alba, Inés, Iván, Ale, Valeria…, TODOS, seguid haciendo tan felices a vuestras mamis, ese sin duda es el mejor premio que podrán recibir jamás.

    Premio

    Natillas

    19 de Mayo de 2009 en La vida de Leo

    Ya lo lleva diciendo el anuncio un montón de años:

    Natillas (y aquí va la marca comercial)
    Listas para tomar
    Como me gustan
    En el postre o al merendar

    Mamá dice que no me fíe mucho de lo que muestra la publicidad, porque a veces es engañosa. Pero tantos años vendiendo un producto digo yo que por algo será. Además, la sonrisa surrealista de Ronaldinho en uno de los anuncios llevan a pensar que, o actúa muy bien o las susodichas natillas están muy buenas. Descarto lo primero.

    Y como para poder opinar hay que probar, ahí que me planté yo. Dije, mamá, trae para acá un pack de esos que voy a hacer una cata. Y ponme el babero, que luego no quiero reproches. Supongo que os preguntaréis si llegue a alguna conclusión. Pues claro, qué pensabais, yo soy un bebé muy concluyente. Ahí va mi valoración sensorial del producto:

    Color: 10
    Brillo: 10
    Aroma: 10
    Textura: 10
    Sabor: 15

    Alimento de extraordinaria dulzura, ligero y cremoso al paladar, de suave aroma a vainilla y de atractivo sabor para los más pequeños.

    No sé lo que opinará un catador profesional, pero lo que es a mí las natillas… ME ENCANTAN!!! Fue amor a primera vista. Nada de caras raras, nada de escupir. Y es que están tan ricas, así fresquitas para merendar, que cualquiera le hace ascos. Ahora cada vez que veo a mamá acercarse con ellas en la mano me entra la risilla nerviosa. Ah, y no sólo con las tradicionales, que el mercado de las natillas también innova. Habéis probado las de galleta? Uf, esas están de vicio. Y esperad que pueda hincarle el diente a las de chocolate blanco, jejeje.

    Qué le vamos a hacer, he salido golosillo. Todo el mundo me dice que físicamente soy igualito a papá, pero lo que es en temas de alimentación… ahá, ahí mis genes son maternos!!!

    Y así de feliz queda un niño después de merendar unas natillas. Mucho mejor que Ronaldinho, no?
    Natillas

    Ahora sí

    17 de Mayo de 2009 en La vida de Leo

    Cerramos los paraguas y guardamos los abrigos.

    Decimos adiós a la chimenea, a los días grises.

    Porque tras varios intentos frustrados el buen tiempo (parece que) ha llegado… para quedarse!!!

    Los únicos que parecen no haberse percatado de ello son mis omnipresentes mocos, pero bueno, espero que no tarden mucho en huir a climas más fresquitos donde sin duda encontrarán el hábitat perfecto para fastidiar a otro lindo pipiolo.

    En casa hay mucho ajetreo estos días. Mamá dice que lo único malo de esta época del año es que tiene que remover los armarios para guardar toooooda la ropa de invierno y sacar toooooda la de verano. El cambio de ropa creo que lo llama. Eso pasa porque vivimos en una casa con los armarios justos, por eso dice que los ricos de enormes casas seguro que no tienen que hacer lo mismo. Es más, mi mamá afirma que ellos no guardan la ropa de una temporada para la siguiente, que todos los años renuevan su fondo de armario. Eso nos pasa también a los bebés, que como la ropa de un año para otro no nos queda siempre andamos estrenando. Luego querrán que no me dé aires de rico…

    Papá ha estado preparando la terraza, limpiando, pintando, plantando florecitas que yo me empeño en arrancar… Ha puesto una mesa y sillas para que podamos salirnos a cenar y tomar el fresquito. Porque de eso sí que me acuerdo, ya que yo nací en pleno verano: aquí hace mucho, mucho, pero que mucho calor!!!

    Menos mal que entre las nuevas adquisiciones está una piscinita que estoy deseando estrenar. Estrenar con agua, quiero decir, porque en secano ya la he probado y así la verdad es que no termino yo de cogerle el punto.

    Así que amigos, ya queda menos para andar todo el día en pañal luciendo cuerpazo!!!

    Buen tiempo

    ¡Extra, extra!

    15 de Mayo de 2009 en La vida de Leo

    Voy directo al grano porque la noticia, el notición, así lo merece:

    ¡¡¡ YA GATEO !!!

    Fue así, de repente. Me levanté una mañana y pensé qué podía hacer para que ese día fuera diferente y especial. Y me dije a mí mismo, ¿por qué no gateas? No debe de ser tan difícil cuando hay tantos bebés que lo hacen. Mamá decía que no era imprescindible que lo hiciera, que hay niños que se saltan este paso y directamente se ponen a andar. Pero yo, que ya sabéis soy de naturaleza curiosa, no quería dejar pasar la oportunidad de experimentar en qué consistía esa modalidad de desplazamiento ahora que tengo la edad para hacerlo. Porque no pretenderéis que me ponga con quince o veinte años, resultaría raro, no?

    De momento tengo un estilo bastante particular que sin duda iré perfeccionando con la práctica, no tanto de gato y sí más de Rambo en plan comando arrastrándose en un día de dura instrucción bajo los alambres de espino. Dice mi papá que ni en sus tiempos de marino lo hacía tan bien como yo. Por favor papá, qué esperabas.

    La verdad es que el entrenamiento al que me someten mis papás es muy estricto. Me colocan mis juguetes favoritos, incluidos a ellos mismos, a una distancia prudencial y me los enseñan con cierto retintín en sus voces:

    Leooooooo, mira lo que tengoooooooo, tu pocoyooooooo, ven a cogerlooooooo…

    Pero qué crueles.

    Lo que no se imaginan es que yo, como siempre, me tomaré la revancha y cuando sean abuelitos y no puedan moverse tan ágilmente les diré:

    Papiiiiiiis, mirad lo que tengooooooo, vuestras pastillas para la tensiooooooon, venid a cogerlaaaaaaas…

    Pero qué listo.

    En fin, que otro gran hito de mis s 9 meses 9 conseguido.

    Nota 1: El siguiente vídeo es del primer o segundo día de gateo oficial, ahora lo hago mucho mejor.
    Nota 2: Mi mamá dice que no os fijéis en las cortinas repicortas. Acababa de darle un ataque de limpieza y estaban recién lavadas. Encogieron.

    Hágase la luz

    13 de Mayo de 2009 en La vida de Leo

    … y la luz se hizo.

    Pregunta: ¿Quién pronunció estas palabras?

    a. Dios, harto de andar tropezándose con todo en el universo.
    b. Edison, cuando inventó el filamento incandescente de las bombillas.
    c. Leo, el día que descubrió el funcionamiento de los interruptores.

    Evidentemente la respuesta correcta es la c. Ya sabía yo que lo habíais adivinado.

    Estos días ando estudiando la relación causa-efecto. Bueno, en realidad me estoy doctorando, porque lo que es la teoría ya me la sé al dedillo desde hace bastante tiempo. Algunos ejemplos:

    - Cuando me ponen el babero, voy a comer.
    - Cuando me ponen colonia, voy a salir de paseo.
    - Cuando veo en la tele el logo del DVD, voy a ver el Baby Einstein.
    - Cuando lloro, sé que mis papás enseguida vienen a ver qué me pasa.

    Algunas personas dicen que los bebés somos muy listos, y aplican el adjetivo tal cual para los tres primeros ejemplos. Pero para el último le añaden una alta dosis de sarcasmo: pero qué “listos” son. Y lo dicen como si lloráramos para fastidiar al personal. En fin, no voy a entrar en esta polémica porque entonces me pongo de mal humor y no es mi objetivo.

    Porque la finalidad de este post es informaros a todos de mi nuevo descubrimiento: si le doy a un interruptor se enciende una luz. Asombroso pero cierto. Ya había visto el interruptor antes. Cansado estaba de mirar la luz. Pero hasta hace poco no he sido consciente de la relación existente entre ambos. Estoy alucinado. Tanto que me puedo pasar un buen rato apagando y encendiéndola con mis deditos. Obviamente hay unos interruptores más fáciles que otros. Curiosamente los más antiguos son los que ofrecen menor resistencia porque son más pequeñitos. Los modernos son demasiado grandes y duros.

    Mi mamá dice que esta pasión por los circuitos debo de llevarla en los genes. Me ha contado que mi tatarabuelo fue el primer electricista de mi pueblo y gracias a él la luz llegó a las calles de esta villa, lo cual conmemora esta placa . Le siguió mi bisabuelo, que se libró de ir a la Guerra Civil porque también era el único electricista de los alrededores (además de un manitas con la sierra de calar). Su hijo, el tío de mamá, también siguió con la profesión. En la cuarta generación no hay ninguno, aunque a mi tito Alfonso se le dan muy bien los cables, sobre todo los que acaban en un disco duro o en una memoria RAM. Quién sabe si en un futuro yo también me dedique a esto. No sé, me lo voy a pensar con cara de bebé pensativo…

    Pensando

    Números

    10 de Mayo de 2009 en La vida de Leo

    Dicen que todo se pega menos la hermosura. De todas formas yo aunque viviera pegado a la chepa de Brad Pitt o de George Clooney (estos nombres me los ha chivado mamá, como ejemplo dice) no podría ser más guapo de lo que ya soy. Más modesto tal vez, más bello no. Sin embargo sí que hay otras cosas que a fuerza de verlas en los demás acaban formando parte de la personalidad de uno.

    Es el caso de mamá y su “manía” de contarlo todo. Yo creo que nació para contable, aunque al final acabara decantándose por las ciencias del medio ambiente. Craso error. Le hubiera ido mejor como contable… Yo la veo que lo cuenta todo, aunque como ya cada vez tiene menos tiempo para ese “apasionante” hobbie le estoy echando una manita, para que veas cuánto te quiero mami.

    Hay una página que nos da las estadísticas de mi blog y el otro día echándole un vistazo descubrí que desde el día que vine a este mundo, hace exactamente 290 días (6.960 horas, 417.600 minutos, 25.056.000 segundos…) me han visitado más de 5.000 personas!!! Quizás no sea mucho, pero me hizo mucha ilusión ver superada esa cifra tan redondita. Os pongo los números exactos (soy un buen aprendiz ;) ):

    Del 23 de julio al 9 de mayo hemos recibido 5.099 visitas de 1.541 usuarios diferentes, que habéis permanecido en la página 2 minutos y 48 segundos de media. Habéis entrado desde 249 ciudades de 37 países y en total habéis dejado 387 comentarios.

    Pero lo más importante de todo esto no son las cifras, sino las personas que estáis detrás de ellos. Así que quiero aprovechar este post para daros a todos las

    GRACIAS

    A los que entráis… y volvéis.

    A los que me habéis enlazado en vuestros blogs.

    A los que sólo leéis.

    Y sobre todo, a los ocupáis un poquito de vuestro tiempo en escribirme.

    Gracias a todos vosotros este sitio ya no es sólo un diario de mi vida, la vida de Leo. Ahora es un lugar de encuentro de muchos amigos con los que espero poder compartir mis aventuras muchos años más. Me acompañáis?

    Gracias

    Oda a un gordito

    07 de Mayo de 2009 en La vida de Leo

    Me llaman gordito
    y no se por qué.
    Si yo soy todo fibra,
    ¿acaso no lo veis?

    Quizás sea por mis manos,
    que parecen almohadillas.
    Y la verdad es que no me extraña,
    si es que me hincho de papilla.

    Tal vez lo digan por mis muslos
    todo un manjar, un jamón.
    Pero no uno cualquiera no,
    ¡uno con denominación!

    Aunque hay una prueba irrefutable,
    y esa es mi barrigota.
    Yo intento disimularla,
    pero no hay manera, es una pelota.

    Y luego están mis arrugas,
    que me salen por todas partes.
    Rubens ya lo supo apreciar,
    un cuerpo así es puro arte.

    Pero a mí no me importan estos comentarios,
    porque soy un niño sano y risueño.
    Y para que veáis que no tengo complejos,
    aquí mis chichas os enseño.

    Gordito Michelin

    ¡che piacere!

    05 de Mayo de 2009 en La vida de Leo

    Italia es un país con forma de bota que es conocido en el mundo mundial por tres razones fundamentales:

    - Sus trajes y zapatos, siempre elegantes, perfectamente confeccionados, mimados al detalle y favoritos de las estrellas de Hollywood.

    - La mafia, que no comento por si algún siciliano me lee.

    - Su gastronomía, gracias a la cual hemos podido conocer imprescindibles de la cocina como la pasta, la pizza o el helado, il gelato.

    Aún soy muy pequeñito para vestir de Armani, yo de Zara y mucho es. Y ya ni os cuento para introducirme en el mundo de la cosa nostra, Dios me libre. Pero a lo que no he podido resistirme es a saborear los deliciosos manjares que nos han regalado.

    El sábado, y para sorpresa de mis papás, sucumbí a los encantos de la bella Italia (léase “bela”) y en apenas dos horas saboreé mi primer helado y mi primer trozo de pizza. Y digo sorpresa porque ya lo habían intentado con otros sabores: el pan, los yogures, el plátano… y no había manera. Pero oye, fue acercarme el helado a la boca, fresquito, dulce, tan goloso… que yo pedía y pedía más. Hasta acabé quitándole a mamá el cucurucho de la mano, lo quería para mí solito!!! Y no fue cosa de un día no, que ayer por la tarde me compraron una tarrina y no había bebé en el parque, mudito y quietecito estaba mientras lo degustaba.

    Al rico helado!!!

    Y ahí no acabó la cosa porque un poquito más tarde en casa de mi abuelo mis primos pidieron pizza para cenar. Las hace un bar de mi pueblo que se llama “La Terraza”, aunque todo el mundo lo conoce como “Las Grecas” porque sus primeras dueñas eran dos hermanas que se parecían a un grupo español de los 70, Las Grecas. Y se quedó con ese nombre. Algún día os contaré la historia de cómo en mi pueblo le cambian el nombre a todos los establecimientos y para que sepáis que si queríes unos pasteles tenéis que ir al Malacara o si os apetece una copa podéis ir al Farfolla o al Patacabra.

    Bueno, a lo que iba, que pedimos nuestras pizzas y yo que estaba sentado con mamá empezaba a impacientarme. Toma anda, entretente, me dijo, y me colocó un trozo en las manos. Mmmmmmm, pero qué rico el tomate mami!!! Más, dame más!!!

    Como dice mi tita Lola, Agustín (el dueño actual de “Las Grecas”) estará contento: conmigo tiene el negocio asegurado!!!

    Pizza!!!

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