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    Abril de 2009

    A

    29 de Abril de 2009 en La vida de Leo

    La A no es una letra cualquiera, no.

    Es la primera del abecedario, lo cual le otorga cierta importancia y privilegios. Alguna vez os habéis preguntado por qué? Pues yo, que ya sabéis que soy un bebé muy curioso, sí. Y he llegado a mi propia conclusión: es la cabecilla de todas las demás letras porque es la primera que aprendemos.

    La A y yo somos viejos amigos.

    Ya desde que tenía un par de meses nos venimos conociendo. A veces le era infiel con la O, pero en contadas ocasiones porque no termino yo de pillarle la gracia al redondón. Cuando descubrí que podía emitir sonidos y llamar con ellos la atención la A y yo sellamos nuestra unión. Chillaba y chillaba todo el día.

    aaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!

    Es una fase, decía mamá, ya pasará. Ja (con A), que te crees tu eso mamá. Ahora que he logrado el control absoluto de mis cuerdas vocales es cuando viene lo peor. Ahora grito sin parar y es muy divertido, aunque ella no opina lo mismo. Dice que ni el vecino adolescente con aspiraciones a pseudoestrella de heavy metal le da tanto dolor de cabeza aporreando su batería como yo con mi elevado tono de voz. Y sí, la protagonista indiscutible de mis conciertos es ella, la A. Aunque para no ser excesivamente cansino voy introduciendo otras letras, que hay que crecer no sólo física, sino también intelectualmente:

    - La B: aba, aba, aba.

    - La G: aga, aga, aga.

    - La M: maaaaaa.

    Madre mía hasta que llegue a la Z.

    Lo sé, aún me queda mucho para recitar El Quijote…

    P.D. Mi amigo Ian está de estreno con su blog. Hacedle una visita y decidle que váis de mi parte!!!

    En pie de guerra

    28 de Abril de 2009 en La vida de Leo

    Ya lo advirtió mi amigo Iván en el comentario que dejó su mamá en el post de mi noveno cumplemés:

    “Iván me cuenta que le digas a mamá que esté atenta, que se ve que este mes será un mes de cambios radicales…

    Así que dile que al lorito…”

    Es la ventaja que tiene tener amigos que van unos pasitos por delante de ti en este caminito de la vida. O como dice el refrán, más sabe el diablo por viejo que por diablo. Ojo, que Iván para nada es ninguna de las dos cosas. En todo caso un pequeño diablillo…

    Pero debe ser que así está estipulado en nuestro código genético, que cumples 9 meses y riiiiiiiiing, suena la alarma del desarrollo psicomotor. Mamá dice que es como cuando los hombres cumplen 40 y riiiiiiiiing, suena la alarma de una triste segunda juventud que nada tiene que ver con la primera. Bueno, no a todos los hombres les pasa. Afortunadamente.

    A mi en realidad me faltaban aún algunas horas para el paso oficial del octavo al noveno mes, pero mi reloj interno debía estar adelantado unas horas porque el día 22 por la tarde, en mi alfombra, con papá y mamá mirándome expectantes, lo hice.

    ¡¡¡Me quedé de pie solito por primera vez!!!

    Mis piernas ya no flaqueaban como gelatina. Aguantaban mi cuerpecito con seguridad mientras me apoyaba en mi supermesa de aprendizaje bilingüe. No es que esté aprendiendo mucho, de momento, pero oye, es un estupendo apoyo porque está justo a mi altura.

    Bien, bien!!! Gritaban mis papás… Y yo con cara de alucinado. Si se ponen así de contentos por 15 segundos sin caerme el día que me suelte a andar les va a dar un patatús.

    Así que primer día, primer avance. Para que no digáis que no cumplo con mis obligaciones como bebé.

    Y esto no ha hecho más que empezar.

    Ya sabéis dónde os esperan más novedades, no?

    En pie de guerra

    P.D. Gracias a tosdos por preocuparos por nuestra salud.

    El virus intestinal finalmente lo desterramos de casa. Ahora me las estoy viendo con el respiratorio, que se ha buscado dos aliados fuertes: la tos y los mocos (para variar). Pero no me rendiré, acabaré con él!!!

    En casa somos cuatro

    25 de Abril de 2009 en La vida de Leo

    No tiene cama, ni armario para su ropa.

    En la cocina no hay una taza para ella, ni en el baño un cepillo de dientes.

    Su nombre no aparece en el buzón.

    Sin embargo ya es una más de esta familia.

    Estamos papá, mamá, yo… y ella.

    La enfermedad.

    Sábado, 15:00 horas. Mamá se toma un caldito, mi virus intestinal decidió que no había tenido suficiente con mi pequeño cuerpecito que también le atacó a ella. Después de pasar ayer por papá, claro. Incluso ha cruzado la calle y le ha hecho una visita a mi abuelo. Los virus no necesitan pies, ni alas, ni vehículo motorizado alguno. Se mueven libres por el viento. Malditos.

    Sábado 15:00 horas. Yo, el pequeño Leo, vuelvo a tener fiebre. 38,5ºC. Mamá me ha obligado a tomar otra vez el jarabe para estos casos. Lo odio. Ha llamado a urgencias antes de llevarme para asegurarnos que el médico no se había ido a comer. Nadie ha contestado. No sé qué entiende esta gente por una “urgencia”:

    Sí mire, puede usted morirse de 8 a 2 y de 4 a 10. Fuera de este horario no estamos disponibles.

    En fin, voy a dormir, a ver si me baja la fiebre.

    Soñaré con la cálida luz del atardecer y el frescor de la hierba acariciando mis piececitos…

    Descalzo por el parque

    Ratoncillo de biblioteca

    24 de Abril de 2009 en La vida de Leo

    Como la mayoría de vosotros ya sabéis, ayer se celebró el día internacional del libro. Y mi pueblo, un pequeño puntito en el sur del mapa de España, aunque no es muy internacional que digamos, también quiso celebrarlo.

    En mi guarde se organizó una feria del libro. Cuando los bebés nos enteramos nos pusimos todos muy nerviosos porque pensamos que habría carruseles y puestos de algodón dulce y palomitas entre otros. Lo que viene siendo una feria, vamos. Pero resultó que no, que esta era diferente y allí sólo había libros. Fui con mamá, y superada mi primera decepción, resultó que me gustó aquello. Tanto que compramos dos ejemplares. Uno para mí con páginas de cartón para que me resulte más difícil romperlo, y otro para ella. El de mamá se titula “Cuentos para dormir” y tiene un montón de cuentos que ella llama “clásicos”: El gato con botas, Pulgarcito, El patito feo… porque dice que su memoria ya le falla y tiene que recordarlos para luego contarme uno cada noche antes de dormir (esto me recuerda que Karina, la mamá de Àlex nos debe una versión especial de Caperucita Roja…).

    Y por si esto fuera poco, recibí en casa esta invitación del Ayuntamiento para asistir a un acto en la Biblioteca en el que se nos entregaría nuestro carnet y un libro de regalo. Os podéis imaginar el alboroto que había en la sala, llena de un montón de niños de menos de dos años. Cualquiera escuchaba a la señorita Alcaldesa. Pobre, y eso que tenía mucha razón en decir que no hace falta que un bebé sepa leer para iniciarlo en el hábito de la lectura. Y que si nuestros papás lo hacen estarán ofreciéndonos un gran regalo para toda la vida. Qué bien habla la señorita alcaldesa de mi pueblo.

    Antes de comenzar el acto, y para entretenerme un poco, papá se puso a hacerme gracia y me entró el ataque de risa…

    Día del libro - Toma 1

    … pero cuando me nombraron me puse muy serio y fui a recoger mi libro y mi carnet como todo un niño grande que soy:

    Día del libro - Toma 2

    El libro se titula “¡A comer!” y está muy chulo, es blandito, se puede chupar y a menos que tengas unas tijeras a mano es prácticamente irrompible. Es de una señora que lo mismo hace ropa (un tanto estrafalaria según mamá), cuadernos, colonia, platos, azulejos, y por lo que se ve, también libros. Qué señora tan polifacética.

    En fin, que el día, el día del libro, fue de lo más entretenido. El año que viene… más!!!


    Fifty-fifty

    23 de Abril de 2009 en La vida de Leo

    O lo que es lo mismo, mitad y mitad. Empate. Ese es el punto en el que se encuentra mi vida en este instante porque hoy, 23 de abril, hay que sumar otro mes a mi vida, y van 9!!!

    Evidentemente me refiero a mi vida f.d.u, es decir, fuera del útero. Por fin he alcanzado el equilibrio, 9 dentro, 9 fuera. Así que ahora hay que ir olvidando lo que fui e ir pensando en lo que soy. En lo que seré…

    A partir de este momento dejo de ser un bebé y comienzo a convertirme en un niñito. Y es que sólo quedan tres meses para mi cumple, os lo podéis creer? Mamá ya está dándole vueltas a la cabeza cual lavadora centrifugando, es decir, a toda pastilla, pensando en cómo organizar mi fiesta. Dice que tiene que ser a lo grande, que el primer añito no se cumple todos los días. Hasta ahí llego yo, mami. El primer año, al igual que el segundo, el tercero y el cuarenta y dos sólo se cumple una vez!!! Qué cosas tiene esta mujer…

    Mi primo Miguel ya ha propuesto la temática: dinosaurios. Pero a él da igual lo que le preguntes que todo tiene una respuesta prehistórica:

    - Miguel, quieres salchichas? Vale, pero de dinozaurio, eh?

    - Miguel, has visto esa piedra? Zí, ez un fózil, un fózil… de dinozaurio!!!

    - Miguel, jugamos a las carreras? De acuerdo, pero yo corro como un dinozaurio.

    Mi primo Alejandro es más clásico y quiere que sea de Mickey Mouse. Seguiré la encuesta con mis primos de Algeciras a ver si salimos de dudas. Vosotros también podéis opinar, eh? Que cualquier idea es buena.

    Pero bueno, para todo eso aún queda un poquito. De momento disfrutaré merecidamente de mis 9 meses recién cumplidos. Aunque eso sí, no podré probar ni una mísera miguita de pastel porque, oh novedad!!!, un virus ha atacado mi aparato digestivo y ahora ando vomitándolo todo…

    Ojalá para el próximo día 23 esta rachita haya pasado y esté sano y fuerte como un toro.

    Ese es mi deseo de cumplemés (ops, si lo digo no se cumple, verdad?).

    Leo, 9 meses

    Duérmete niño

    22 de Abril de 2009 en La vida de Leo

    Hoy seré breve.

    Sólo quiero dedicar el siguiente vídeo al Dr. Eduard Estivill.

    Señor Doctor, cuando un bebé tiene sueño SE DUERME.

    No importa dónde, ni cómo, ni cuando.

    No hay que “enseñarle” a dormir.

    Y mucho menos dejarle llorar…

    Mis primeras notas

    20 de Abril de 2009 en La vida de Leo

    Aviso para navegantes: Todo aquel que piense que lo de la guarde es un caminito de rosas, todo juegos y diversión, canciones y algarabía, dejadme que os diga una cosa, estáis muy equivocados.

    Bueno, la verdad es que yo también tendría que incluirme, porque hasta el pasado viernes no tenía ni la más remota idea de la transcendencia de mis actos dentro del susodicho centro. Y ni por asomo podía imaginar que me evaluasen. Sí, si, como os lo cuento: me han puesto notas!!!

    “Boletín informativo” lo llaman, pero vamos, eso es sólo un eufemismo porque no deja de ser una evaluación al fin y al cabo, no de las de “sobresaliente, notable y suficiente”, no de las de “progresa adecuadamente”, pero vamos, para el caso es lo mismo.

    Así que ahí me tenéis, a punto de cumplir nueve meses y ya tengo que andarme con cuatro ojos porque a la más mínima me catean. Bueno, vale, quizás soy un poco exagerado. Pero es que me asusta un poco eso de suspender porque mis papás dicen que el niño que suspende porque no trabaja se queda sin juguetes, sin calle y sin chuches. Y si a mi me quitan eso… me arrebatan la misma vida!!!

    Menos mal que a pesar de no saber nada yo me he comportado como lo que soy, un bebé despierto y con ganas de aprender, y mis notas han sido muy buenas. Sólo hay un pero, los brazos, que son mi perdición. Aunque dice mi seño que poco a poco lo voy superando. Y mi mamá añade: “claro, allí, porque lo que es en casa bien que te aprovechas, bandido”. Ya veis, uno que es listo. Así que creo que en el fondo no tengo mucho por lo que preocuparme en el tema de los estudios.

    En este trimestre seré mucho más aplicado y espero darles a mis papás la misma alegría que el día que recibí mis primeras notas. Las podéis ver aquí.

    Gracias a todos los que os preocupasteis por mi salud. Parece que, como el tiempo, vamos mejorando. Ojalá que dure. Necesito un anticiclón en mi vida… Y para todos mis amigos que están enfermos… ánimo!!!

    Leo y el tiempo mejoran

    Frases célebres

    18 de Abril de 2009 en La vida de Leo

    Mi amiga Laura escribió ayer en su blog una cita de Graham Greene y yo me he dicho, qué interesante, voy a curiosear la Leopedia, que últimamente tenía un poquitín abandonada, y a buscar más frases célebres. A la tarea.

    He encontrado una de Julio César que para recordar al Senado Romano su poderío militar dijo “Vine, vi, vencí“. Sobrao el hombre. Una de otro francés aburrido, Descartes, que dijo “Pienso, luego existo“. Jo, este se estrujó bien el cerebro. Algunas no tienen un autor claro, como “Haz el amor, no la guerra” y otras son bastante recientes, aunque no por ello menos históricas, como el famoso “¿Por qué no te callas?” que le soltó Su Majestad Juanca a Hugo Chávez.

    Pero mi favorita, la que hoy refleja mejor lo que soy, lo que padezco, es una que un personajillo pronunció en el primer reality que se emitió en España. Seguramente los más jóvenes o los que me leáis de otros países no sepáis de qué va la cosa, pero mi mamá me ha contado que aquí esa frase fue la bomba. Atención a lo que dijo: “¿Quien me pone la pierna encima para que no levante cabeza? ¿¡¡¡ Quién!!!!?” (Vídeo aquí).

    Pues a mi me pasa lo mismito. Parece que alguien se ha empeñado en pisotearme porque no hay manera de que termine de espabilar y salir adelante. Ayer otra vez fiebre y visita a urgencias. Esta mañana, fiebre. Los mocos me ha tomado un cariño que NO es correspondido, lo cual ahora que lo pienso podría considerarse acoso (consultaré a mi abogado). La tos ahora “cruje” por su culpa y para colmo de males mis encías están volviendo a ser taladradas. Que estoy hecho un asquito, vamos. Volvemos a los medicamentos, que ya ocupan más espacio en el mueble de la cocina que las especias y las latillas juntas. Menos mal que cuando hacen efecto vuelve mi sentido del humor y el terremoto que estoy hecho, que sino menuda pesadez.

    No soy partidario del daño corporal, y mucho menos del asesinato, pero como encuentre a ese de la pierna que se prepare porque lo mato, yo lo mato!!!

    Reflejo

    Delicatessen

    17 de Abril de 2009 en La vida de Leo

    Delicias de cebolla al aroma de tomillo y esencia de eucalipto.

    Dicho así parece que estoy hablando de uno de esos platos de cocina moderna elaborado por algún cocinero internacional de prestigio, de esos que tienen dos o tres estrellas del gordito de las ruedas, en los que ciertamente casi todo es plato. Porque lo que es comida, lo que se dice comida, poca. Ahí está, como un barquito en mitad del océano, perdida, insignificante. Yo he visto los platos que se come mi papá y nada tienen que ver con estos. Mi papá come comida normal, de la de toda la vida, y en cantidades normales. Bueno, normales y un poco más. Es como si a mí en lugar de darme mi práctico biberón del Mercadona hasta arriba de leche y cereales me plantaran uno super-mega-fashion de medio litro con un culín de espuma de leche gelatinizada. Pues qué quiere usted que le diga, a mí me deja el del Mercadona que me va de escándalo. Y mi leche espesita, pues casi que también.

    Bueno, a lo que iba, que me desvío del tema con mucha facilidad. Las delicias de cebolla. No, no es un plato de comida, es a lo que huele mi dormitorio estos días!!! Mi mamá ha recurrido a los remedios tradicionales porque tengo una tos imposible que no nos deja dormir. Así que pone una cebolla partida en el cabecero de la cama. Con razón sueño con lechugas, tomates y pimientos, eso que aún no los he probado. Dicen que los gases azufrados de la cebolla tienen propiedades expectorantes y mucolíticas. Pues vale, digo yo, pero vaya olorcito que deja…

    Y el tomillo y el eucalipto? Pues esos son los componentes de un torpedo que me meten por el culete y que según mi Doc también alivia la tos. Así que ahí está, una mezcla explosiva de olores que, la verdad, algo ayudan. Aunque yo creo que al final acabamos durmiendo no porque deje de toser, sino porque estamos narcotizados con tanto aroma extraño!!!

    Tos

    Leo, investigador privado

    15 de Abril de 2009 en La vida de Leo

    Como ya todos sabéis yo de bebé pasivo tengo poco. Digamos que soy las antípodas de la pasividad, lo que Nueva Zelanda es a España vamos (vivirán allí boca abajo?). A mí lo que realmente me va es la acción, de ahí que estos días esté desarrollando una nueva faceta de mi ya variopinta personalidad, la de investigador. Hasta las juntas de las baldosas me llaman la atención, las miro y las remiro esperando descubrir quién sabe qué. Soy un pequeño Grissom (este me mola más que el pelirrojillo de Horacio) con la excepción (bendita excepción) de que detrás de cada una de mis investigaciones no hay un fiambre. Mamá teme que esto se convierta en algo habitual, porque ella lo guarda todo (seguramente morirá a manos de un tal Diógenes) y como me dé por rebuscar… uf, la de cosas que puedo encontrar.
    Hay algo que me encanta, y es mirar dentro de las lámparas. Yo, que soy un investigador muy eficiente, ya he descubierto lo que hay en su interior, eso que da luz y que si lo tocas está “calentito”. Es una bombilla. Mi primer objetivo fue una de las lámparas de la casa de mi abuelo. Con tanta efusividad me tomé el caso que acabé rompiéndola. Mamá subestimó mi fuerza. Ahora la lámpara está en equilibrio inestable esperando que Alfonso venga y la arregle con su soldador multiusos. Mi tito es que es muy manitas. Mamá me ha contado que de pequeño hasta se hizo él solito un cajón de herramientas para sus trabajitos con unas tablas de madera que encontró vete tú a saber dónde. Sus hermanas se encargaron del marketing y eligieron un nombre para él: “Carpintería El Tunante, trabajo al instante”. Menos mal que se dedicó a la informática…

    Ahora investigo la de mi casa, la lámpara, digo, pero ya no me sorprende lo que encuentro. Seguiré con otra cosa…

    Leo investigador

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